domingo, 14 de enero de 2007

Silencio



Escuchando: Cinema Paradiso


En mi memoria:

Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio
arriba, más arriba, mucho más que las luces
que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados.
Queda también silencio entre nosotros,
silencio
y este beso igual que un largo túnel.


(Jaime Gil de Biedma)





Sé quién me va a reñir por haberme puesto triste. Me agoto explicándole que en mí es un estado tan natural como cíclico y de corta vida. Como le decía la otra noche a una de las pocas personas que es capaz de comprenderme: es mi forma de abrir la herida para que supure. Lo necesito y, de vez en cuando, lo hago.



¿Quién no tiene heridas de batalla si esta vida es muchas veces una guerra?



Dentro de unos minutos, cerraré aquí y me iré a la ducha. Siempre es la misma rutina, como si el agua terminase de limpiar los restos de todo. Luego, el resto del día, estaré bien.



Casi siempre ocurre. Casi siempre. Casi...

kuko



4 comentarios:

Ogigia dijo...

Ehhhhhhhhhhhhh, que estoy contigo, amigo mío....

Anónimo dijo...

Poesía por poesía...


No me basta que surjas de la niebla
para enjugar la lluvia de mi rostro golpeado por la tormenta,
pues no ha de alabar nadie el bálsamo
que cicatriza la herida pero no cura el mal.

¡Qué bueno, y cuanto me ha ayudado este soneto de Shakespeare!

De una hoy alegre Sara-P

indigo dijo...

La tristeza no es amargura, reproche, o dolor sin sentido...
La tristeza de verdad es como esa agua que sin dejar de fluir... parece estática en la aparente calma ...remoloneando, dando giros, en un instante que ha de pasar dejando su huella.
La tristeza de verdad, es sagrada.

Anónimo dijo...

Yo a lo que tú haces lo llamo disfrutar de cada uno de los momentos que vives, porque el dolor de ahora te hace revivir lo bueno de otro tiempo.
Nada como el agua para limpiar las malas vibraciones. Por eso la bondad de las lágrimas.
Que tengas una buena semana llena de matices
Mestiza