martes, 5 de junio de 2007

Lo correcto


Escuchando: 1979 (Smashing Pumpkins)



En mi memoria:

Andrés, aunque te quitas la boina cuando paso
y me llamas «señor», distanciándote un poco.
reprobándome —veo— que no lleve corbata,
que trate falsamente de ser un tú cualquiera,
que cambie los papeles —tú por tú, tú barato—,
que no sea el que exiges —el amo respetable
que te descansaría—,
y me tiendes tu mano floja, rara, asusta
como un triste estropajo de esclavo milenario,
no somos dos extraños.
Tus penas yo las sufro. Mas no puedo aliviarte
de las tuyas dictando qué es lo justo y lo injusto.

(Gabriel Celaya)




Durante mucho más de media vida no he tratado sino de hacer lo que se esperaba que hiciera en todo momento. No diré que me ha ído mal del todo (mejor no quejarme), pero he tenido que tragarme tantas renuncias que, a la postre, mi maltrecho estómago es el reflejo de esas largas y pesadas digestiones.

El tiempo me ha hecho ver las cosas de otro modo. No estoy seguro de lo que hago, pero hoy he dicho que no a algo a lo que hasta hace no mucho nunca me hubiera negado, aún sabiendo que no me convenía ni estaba realmente obligado a ello.

Me he quedado con el regusto amargo de quien actúa contra natura, aunque creo que era necesario.

La verdad es que no me siento mejor que antes, cuando hacía lo que de mí se esperaba. Tampoco es que me sienta mal, porque todo me dice que, ante la duda, hay que actuar racional y no visceralmente. No he faltado a ninguna ley, ni siquiera creo que el Vaticano lo considerase pecado.

Pero ese regusto amargo, ¿cómo cojones se quita?



kuko

4 comentarios:

Ogigia dijo...

Sabes, ¿creo que el 99% de las veces actuamos contra natura... asi que el regusto amargo es "natural" en nuesto paladar. Besos

Anónimo dijo...

Yo tampoco lo sé Kuko. Sólo me aquieta pensar que no haga daño a los demás y es tan subjetivo... No hay fórmulas. Es una aventura, creo.
Diez mil besos
Jade

Mestiza dijo...

Ay la mala educación! No nos enseñan a disfrutar por hacer que lo que desamos sino lo que debemos. Esto último, cuando lo hacemos nos pone de mal humor pero con la educación recibida, hacer lo que deseamos nos deja el regusto amargo. Creo que será más sano para tu estómago ese regusto que hacer lo que debes. Así que sigue haciendo lo que crees y deseas, te lo agradecerás un montón. Hay que desaprender lo aprendido para quitar el regusto. Solo eso. Pero cuesta
Abrazos abalconados

Anónimo dijo...

Haz gárgaras de rape con un toque de langostinos y adereza con las escamas de un arenque. Olvidarás lo amargo de el regusto, eso si, menudo aliento se te va a quedar. :)