viernes, 6 de febrero de 2009

Hielo


Ilustración: La lectura (Fernand Léger)


Escuchando: Nothingman (Pearl Jam)





En mi memoria:

“A veces me figuro que estoy enamorado,
y es dulce, y es extraño,
aunque, visto por fuera, es estúpido, absurdo.

Las canciones de moda me parecen bonitas,
y me siento tan solo
que por las noches bebo más que de costumbre.

Me ha enamorado Adela, me ha enamorado Marta,
y, alternativamente, Susanita y Carmen,
y, alternativamente, soy feliz y lloro.

No soy muy inteligente, como se comprende,
pero me complace saberme uno de tantos
y en ser vulgarcillo hallo cierto descanso.”


(Gabriel Celaya)




Cerca del estanque hay un banco en el que te sientas entre dos árboles y una nube sin que el aire frío pueda tocarte. A lo lejos se escucha el monótono sonido del agua contra la piedra y, alguna vez, el ridículo canto de un pájaro de esos negros con el pico naranja, de los que nunca recuerdo el nombre.

Sentado allí, con mis gafas de sol puestas para no mostrar mis miserias, he comprendido que se van los días y ya no vuelven. El pasado ya no existe y el presente, más allá de este letargo, es un copo de nieve que hace rato que está cayendo.

De repente, me doy cuenta de que ya ha anochecido y me levanto para regresar a casa.

Por el camino, y pese a mi voluntad, recuerdo que una vez estuve realmente vivo más allá del banco del parque. Por tener, tenía hasta la ternura de unos brazos que rodeaban mi cuello, mientras me mecía el mismo tiempo que hoy me atormenta.

Ahora no hay desamor ni ira para escuchar, pero tampoco risas.

Sólo hay hielo.





kuko

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mirlos, se llaman mirlos.

;). Besos.

Ogigia dijo...

Aquí, sigo, cerquita

carmensabes dijo...

Buscando pinturas de Viktor Alexandrovich Lyapkalo, me encontré de casualidad con tu blog...y tengo que decirte que es...tan hermoso...